domingo, 29 de marzo de 2009

bajo las aguas

Y tu sonrisa
-------------------ahí flotando
y ese calor
........................ahí ahí
---------------------------------Cuando vuelvas a repartir las cartas recordá saltearme............... perdí mi turno, hace rato
Hay en tus manos una urgencia
........................................................y en mi cuerpo carencia
Si solo pudiera hablar
......................................si pudiera
allá en el mar de lo apocalíptico
donde abrí los ojos tantas veces
te vi verde y lleno de dientes
te vi solo y rodeado de nubes
te quise abrazar
---------------- y no pude
................................Cantaré entonces la canción hipócrita
................................Bailaré el bolero de la desesperanza
................................ Sostendré el estandarte de los infortunios
................................ Y proclamaré con soltura lo de la zorra y las uvas.
(---pero acá, en el vientre, donde no hay palabras que alumbren nada, pero acá en la espalda, bajo el sudor frío, susurraré inaudible, con el asma de otoño, que aún, ahora mismo, entre el agua y mi piel, sobrevive la tibieza que exige el abrazo---) Entonces tu voz
entonces decís lo incorrecto
entonces te escucho
y desearía ser sorda
entonces deseo irme
y no logro partir
entonces me quedo
...................................me quedo
.....................................................y me padezco.

jueves, 19 de marzo de 2009

barroco postmo

Tengo acá, detrás de la oreja, donde podrías encontrar una moneda vos que sos mago, un principio de angustia. Y es que hoy en día es tan difícil encontrar monedas. Creí que no, te juro, creí que eso que me picaba sería un piojo, ¿desde cuándo pica la angustia? Creí que no, te juro, incluso cuando comenzó a arder, pensé "serán sabañones", pero la cuestión es que hoy hizo treinta grados centígrados de temperatura. Creí que no, te juro, cuando me reí, cuando te abracé, cuando el tiempo, cuando.... Pero ahí estaba, irremediable, escondida, agarrapatada, sanguinaria. Digo que se trata de un principio de angustia, porque aún la siento lejana, como un silbido sostenido, o una sirena que no podría asegurarse que vaya a pasar o parar en tu domicilio, pero yo, que la sé identificar muy bien, sé que sí. La adormezco, como ahora, para callarla un rato, para que ronque, para que me haga cosquillas, con sustancias, con sustancias. Un arcoiris todo por encima de tu angustia, de la mía. Y lo folk de fondo es redundante. Pero cuando me fui de tu casa era una angustia pinchuda, llena de espinas que despacito se incrustaban en mi piel, sobre todo bajo mis uñas. Volver a casa fue una tortura, respiré despacio, todo lo que podía, porque sabía que al llegar me desmayaría del dolor. Siempre parece más tenue el dolor cuando estamos en movimiento, cuando no lo admitimos por completo. Entonces sentía, presentía, que volver era como caminar al calvario, a ese calvario tan conocido, tanto que puedo deambular a oscuras, a obscuras, sin romper ningún vaso, aunque convenga siempre llevar vasos plásticos, preferentemente esos que dicen feliz cumpleaños. Bueno, a ver si entiendo bien lo que me susurra la angustia, medio adormecida, porque quiere anunciar que va a llenar esto de arbustos, para tapar todo, para entrelazarlo de palabras y arcoiris de nuevo, y que nadie sepa por què se dijo lo que se dijo, cuando en realidad, y esto casi lo grita la muy turra, querìa decir otra cosa, literalmente, y no pudo, no pudo. Entonces, ahora se dedica a pensar en eso del final del rainbow, y del duende verde con la cesta de monedas de oro. Y será De Angeli, con un ramillete de soja. Y será Perón, listo para el abrazo. Abrazo, Abrazo. Dios, Teletubbies. Otra vez, otra vez.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Y de fondo sonaba Cambalache

La pava en el fuego, casi se hierve el agua. Como un baldazo de sorpresa me desayuné de su inverosímil incidente, bah, eso de inverosímil ahora que se ha tornado moda parece una exageración. No puedo pensar claro con el tango de fondo, pero quiero contarlo así, tan redundante. Ella, mujercita de un señor, ella, tan fina, tan de taco, tan con sus cirujías, había sufrido los días pasados un episodio de inseguridad. Cosa terrible si las hay. Paso a detallar los sucesos acaecidos por la señora en cuestión. Levantóse aquella mañana con su joggineta correspondiente.Los martes le tocaba usar la azul, que combinaba perfectamente con el lazo elástico con el que se ataba el pelo y con el que paseaba a su can. Entièndase que se trataba de dos lazos distintos. Ataviada para la ocasión saltó a su vereda, pulcra como ninguna, hizo una venia ininteligible al encargado de su edificio torre y salió a trotar. Pobre perro, apenas si alcanzaba a seguirle el paso. Estaba a punto de llegar al parque, a punto de alcanzar la esquina previa, a punto de bajarse de la vereda, y fue allí, allí mismo que ocurrió. Comenzó por el estómago, como unas terribles ganas de comer, o vomitar, nunca pudo explicarlo con certeza. Luego las manos rígidas, y el lazo azul que se cayó liberando al perro que la miraba, dudoso, que miraba la plaza y su libertad. Alguien se acercó a ayudarla de prepo, cuando algún peatón sufre un episodio de inseguridad es menester que alguien se acerque a brindarle ayuda, aunque el sujeto en cuestión se resista. La medida paliativa elegida por el ayudador fue un abrazo asfixiante. La señora se deshizo en patadas y manotazos que no fueron suficientes para soltarla. "Era grave, la señora estaba muy asustada, yo nunca vi un episodio de inseguridad como ése"- testimonió el ayudador a esta dependencia horas más tarde. Según testigos del hecho la señora no pudo responder con seguridad a ninguna de las siguientes preguntas: - ¿Cuàl es su nombre? ¿Dónde vive? ¿A quièn votò en las ùltimas elecciones? ¿Què opina de lo que dijo Susana Giménez? ¿Dónde está su perro? Una vez vuelta en sí la señora que ahora se encuentra llena de indignación, como suele ocurrir en estos casos, tomó cartas en el asunto, tomó todo el mazo y decidió convocar una movilización para esta tarde. Allí irán, si se deciden, todos los inseguros, si se animan. Cada uno llevará una pancarta con su grito de guerra. El de la señora es un ladrido, porque el perro, en medio del abrazo asfixiante, decidiò que ya era hora, ya era hora, y no volviò màs a trotar por las mañanas. El agua hirviò, no, para el mate no sirve, me tomarè un tè, como harìa la señora, y voy a mirar por la tele la movilizaciòn, hundiendo en la taza unas pepas. Cada tanto pispearè què sucede en el Congreso, que por ahì andaba algùn Cacharero o Chacarero, no sè bièn còmo se dice, discutiendo no sè si las elecciones anticipadas o las retenciones. Y de fondo aún sonaba Cambalache.